“Torture in modern Spain” Pedro Oliver Olmo

17 Oct

Torture in Modern Spain

Este artículo indaga en fuentes normativas y hemerográficas, además de en la tratadística, la bibliografía coetánea y la historiografía especializada, para identificar los componentes que se fueron incorporando a la noción de tortura durante el siglo XIX, hasta que quedó construida como herramienta de denuncia de las políticas represivas del Estado. La historicidad de la tortura (policial y carcelaria) nos retrotrae a comienzos del siglo XIX, a los tiempos de la abolición de la tortura judicial y los apremios (o cualquier clase de coacción contra el reo en su cautiverio). Los consensos acerca de la inhumanidad de los procedimientos judiciales que forzaban la confesión del reo, hubieron de ayudar de forma implícita a definir ese otro tipo de tortura que aún no se nombraba -la gubernativa-, lo que derivaba en reconocer la realidad de la violencia institucional en los espacios de detención y encarcelamiento, con el fin de forzar delaciones y autoinculpaciones de detenidos o añadir un plus de penalidad a los prisioneros. Y así, innombrada pero sobrentendida como tal, escamoteada pero identificable en las entrelíneas de otros nombres (a veces “tormento”, el más clásico, a veces “maltratamiento” y sobre todo “malos tratos”), la realidad de la tortura gubernativa hubo de transitar el período de formación del Estado liberal hasta que, ya en las décadas bisagra de los siglos XIX y XX, llegó a adquirir su significado más moderno e inteligible.

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